Click acá para ir directamente al contenido

Miércoles 31 de mayo de 2017

Recién a los 36 años podrías considerarte alguien maduro

Decepción para los que se jactaban de serlo.

A esta altura, para nadie es un secreto que el cerebro es un órgano en constante evolución. Es más, la ciencia poco a poco ha ido constatando que nuestra capacidad cerebral flexible no solo está reservada para los más jóvenes: el cerebro adulto también puede adaptarse grandes cambios, aprender a leer o incluso descubrir un nuevo idioma.

Un reciente estudio realizado por 'The Journal of Neuroscience' descubrió que la corteza visual primaria no termina su madurez cuando tenemos cinco años, como señalaban las investigaciones, sino que sigue evolucionando hasta los 36 años de vida, aproximadamente.

Kathryn Murphy, profesora en la Universidad McMaster (Canadá) y primera autora del estudio, señaló: "Nuestra idea de que las áreas sensoriales se desarrollan durante la infancia y que luego se quedan estáticas durante la edad adulta no es correcta".

Los experimentos realizados en la investigación con animales mostraban que la madurez del córtex visual primario se alcanzaba entre los cinco o seis años. Pero la nueva investigación realizada por Murphy, en la que se analizaron muestras de cerebro de 30 personas fallecidas entre las horas de vida y los ochenta años, no apoyaron esta idea.

Se descubrió que un grupo de proteínas (llamadas glutamatérgicas) está activo durante una buena parte de la vida, y que no se «apagan» en la infancia, como se creía.

"Incluso una zona sensorial primaria, que es la primera parte de la corteza que procesa la información visual, está cambiando y desarrollándose durante toda la vida", ha explicado Murphy. "Sufre una serie de cambios orquestados, que probablemente responden a cambios que ocurren en la percepción visual».

En otras palabras esto quiere decir que incluso una zona cerebral con una función básica, es flexible y sigue en desarrollo durante décadas, lo que se traduce, a su vez, en que la visión humana no acaba su evolución hasta bien entrados los treinta. ¿Qué tal?

Fuente: ABC.ES

SEGUIR LEYENDO