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Jueves 17 de septiembre de 2015

Primeros auxilios psicoemocionales para superar la catástrofe

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Reacciones normales ante situaciones de catástrofe, por la Psicóloga Alexandra Pavletich, Especialista en Trauma, Psicoterapeuta EMDR.

Ante una situación como la vivida durante las últimas horas, luego del terremoto 8.4 que azotó a 8 regiones de nuestro país y del tsunami que arribó con mayor fuerza a la costa de la cuarta región, ciertos sentimientos y reacciones son normales y naturales. Puede ser que algunos de esos sentimientos no los hayamos experimentado anteriormente. Recordemos que cada persona es diferente, por lo tanto, el período de recuperación también será diferente. Algunas personas experimentarán problemas más profundos y ante eso, debemos estar preparados para contenerlos y entregarle stodo nuestro cariños.

S Í N T O M A S comunes luego de vivir una catástrofe:

• Confusión.
• Problemas para dormir o descansar.
• Cambio en los hábitos alimenticios.
• Disminución en la resistencia contra enfermedades.
• Sentimiento de impotencia.
• Sentirse aislado. Abandonado.
• Sentirse frío emocionalmente.
• Intensa preocupación por otros.
• Temblores musculares.
• Taquicardia.
• Culpabilidad por haber sobrevivido.
• Problemas de concentración.
• Problemas de memoria.
• Disminución de la higiene personal.
• Pérdida de confianza en uno mismo.
• Recuerdos muy vivos del evento.
• Culpar a los demás.
• Desorientación en tiempo o lugar.
• Abuso de alcohol y drogas.
• Uso excesivo de incapacidades (del trabajo).
• Problemas en el trabajo/familia/escuela.
• Necesidad de estar solo.
• Ideas de suicidio.
• Dificultades para retornar al nivel normal de actividad.
• Sentirse abrumado.
• Nausea. Dolores de pecho o cabeza.
• Dificultad para respirar.
• Aumento presión sanguínea.
• Sentimientos: Angustia, Vulnerabilidad , Frustración, Impotencia, Enojo, Desesperanza, Tristeza, Miedo, Pánico, Inseguridad, Irritabilidad.

¿QUÉ DEBEN HACER LOS AFECTADOS?

  • Habla con la gente, cuando lo necesites. En pedir ayuda no hay nada de malo.
  • Comparte tus sentimientos y pensamientos con otros.
  • Pasa tiempo con otras personas. Busca compañía.
  • Ayuda a tus compañeros lo más posible, compartiendo sentimientos y escuchándolos.
  • Eres normal y tienes reacciones normales ante un evento natural como éste.
  • Date permiso de sentirte mal.
  • Realiza ejercicios físicos suaves, alternados con relajación. Esto aliviará algunas de tus reacciones físicas.
  • Estructura tu tiempo, mantente ocupado.
  • No trates de disminuir el dolor con el uso de drogas o alcohol.
  • Trata de mantener un itinerario de vida lo más normal posible (horas regulares para comer y dormir).
  • Escribe o evoca sentimientos positivos durante las horas de insomnio.
  • Haz cosas o piensa en cosas que te hagan sentir bien.
  • Toma pequeñas decisions cotidianas.
  • Descansa lo suficiente para aumentar tus fuerzas.
  • Los sueños y pensamientos recurrentes acerca del evento traumático son normales. No trates de combatirlos, ya que disminuyen con el tiempo y se hacen menos dolorosos.
  • No tomes decisiones drásticas.

¿QUÉ DEBEN HACER LOS FAMILIARES Y AMIGOS DE LOS AFECTADOS?

  • Escucha detenidamente al afectado.
  • Entrégale parte de tu tiempo a esa persona.
  • Ofrece tu ayuda y tu atención para escucharlo.
  • Asegúrale que ya está a salvo (si esto es realidad).
  • Ayúdale con las tareas diarias como limpiar, cocinar, cuidar a la familia y a los niños.
  • Dale privacidad si así lo requiere.
  • Permítele llorar y estar triste.
  • No te tomes como cosa personal su enojo u otros sentimientos.
  • No le digas que tiene "suerte de que no le fue peor". Las personas traumatizadas no encuentran consuelo en esas frases. En cambio, diles que lamentas que le haya pasado algo así y que quieres entenderlo y ayudarlo.

PRIMEROS AUXILIOS GENERALES PARA AYUDAR A LOS NIÑOS DESPUÉS DE UN EVENTO TRAUMÁTICO.

Después de un evento traumático, los niños están particularmente en riesgo debido a su alta vulnerabilidad, a su falta de entendimiento de lo que sucedió y a su dificultad en comunicar lo que sienten.

Abrázalos y tócalos frecuentemente. Forma un escudo de amor alrededor de ellos.

Pasa tiempo con ellos, especialmente, antes de que se duerman.

Reafírmales frecuentemente que están juntos y a salvo.

Habla con ellos sobre el desastre de una forma simple y honesta.

No minimices ni exageres la situación. Mantenlos informados de cualquier problema que los pueda afectar directamente.

Pregúntales acerca de sus sentimientos sobre el desastre.

Anímalos a que hablen sobre cómo se sienten, sobre sus miedos y preocupaciones, sobre lo que piensan. Si ellos no quieren hablar, pregúntales cómo piensan ellos que otros niños se sienten.

Diles a los niños cómo te has sentido tú durante el desastre. Encontrarás que tus sentimientos son compartidos por ellos, a pesar de su corta edad.

No les hables de miedos futuros que aún no existen. Es importante para ellos que los adultos se muestren seguros o esperanzados de poder salir adelante.

No descargues en los ellos tus miedos.

Acepta los sentimientos de tus niños y si sienten ganas de llorar, hazle saber que eso está bien y que adelante, que se desahoguen.

Anímalos a que dibujen, coloreen, escriban o jueguen. 

Manten las rutinas familiares en la medida de lo posible, haciendo cosas conocidas para los niños, por Ej.: Contarles un cuento antes de dormirse, que duerman la siesta en la tarde. Esto les proporcionará un sentido de seguridad y de realidad que tranquiliza.

Tolera durante un tiempo (3 a 4 semanas) los comportamientos regresivos o agresivos.

No le hagas promesas que no puedas cumplir.

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