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Domingo 16 de abril de 2017

Por qué sembrar en el mar podría ser una mala idea

Especialistas afirman que esto podría generar graves consecuencias. Sin embargo, la propia empresa aseguran que se trata de un proyecto "en pequeña escala y de manera controlada".

La semana pasada, El Mercurio publicó una nota titulada "Sembrar el mar podría ayudar a aumentar la cantidad de peces", con la propuesta de la empresa canadiense Oceaneos de fertilizar la costa de Chile y Perú con hierro, para estimular productividad de los peces.

Oceaneos actualmente lleva a cabo una campaña para convencer a Chile de financiar este proyecto, muy seductor pero... peligroso, según están advirtiendo ahora un grupo de especialistas a través de una carta pública.

Se trata de 5 académicos e investigadores del instituto Milenio de Oceanografía, quienes denunciaron que la misma empresa ya está bajo investigación oficial en Canadá por aplicar la idea en una zona indígena del Pacífico.

Los académicos reconocen que Oceaneos "utiliza como base los resultados de una serie de experimentos realizados por la comunidad científica internacional, bajo controles estrictos, de fertilización con hierro. Igual que para nosotros, el hierro es un nutriente esencial para el fitoplancton, que forma la base de la cadena trófica que provee el alimento para los peces, pero aunque este tipo de experimentos ha permitido comprender mejor los procesos de regulación natural entre el océano y el clima, los resultados científicos a la fecha no permiten descartar o incentivar la posibilidad de fertilizar artificialmente el océano".

El consenso –dicen- es que la fertilización artificial del océano debe ser prohibida por el momento: "Se han identificado varios riesgos asociados, como el incremento en abundancia de una microalga nociva o una baja crítica en el nivel de oxígeno, que podría afectar a peces crustáceos y moluscos". 

Sin embargo, Play FM tomó contacto con la propia empresa canadiense y, en declaraciones de su presidente, Michael Riedjik, precisan que "sembrar el mar es una buena idea para los sectores pesqueros artesanal e industrial. Porque se trata de un proyecto de punta a nivel mundial de investigación científica que será llevado a cabo en el océano profundo, a 70 millas náuticas de la costa (130 kilómetros) de la Región de Coquimbo, con el objeto de fertilizar el fitoplancton, que es el inicio de la cadena alimenticia de las especies silvestres marinas".

Además, agregan que "nuestro proyecto es científico, no comercial, en pequeña escala y de manera controlada, por lo tanto inocuo. Se agregará en estas zonas una "semilla", compuesta de hierro y otros nutrientes naturales, en remolinos (vórtices) contiguos. La medida de una taza es suficiente para fertilizar una hectárea. Este proyecto cuenta con el apoyo de Inpesca, agrupaciones de pescadores artesanales y el reconocimiento de la Corfo en el Start-Up de 2014 para emprendimientos globales".

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