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Miércoles 28 de diciembre de 2016

Los que abusan de los chistes malos pueden tener un problema neurológico

Sí, existe la "enfermedad del chiste".

No falta. Todos tenemos un amigo o amiga que simplemente no para de hacer bromas en momentos inoportunos y diciendo chistes malos una y otra -y otra- vez.

Y aunque a veces los queremos matar por eso, ojo, que podrías estar frente a una persona con problemas neurológicos.

Sí, como lees.

Un reciente diagnostico realizado por el neurólogo Mario Méndez, de la Universidad de California, entregó algunas pistas sobre esto.

Su paciente, obligado por su mujer a acudir a su consulta médica por decir constantemente chistes sin gracia, errores de tino e incluso noches en vela debido a las múltiples ocurrencias que pasaban por la cabeza de su esposo, presentó un cuadro clínico típico de un raro síndrome llamado Witzelsucht, también conocido como la enfermedad del chiste.

El doctor se dio cuenta que el paciente había sufrido a lo largo de su vida dos derrames cerebrales que habrían alterado el funcionamiento del lóbulo frontal derecho de su cerebro, convirtiéndose ésta en la posible causa de su descontrolado sentido del humor.

Lo más curioso es que síndrome genera la necesidad de contar chistes y reírse de sus propias bromas, y, al mismo tiempo genera que los "enfermos" sean incapaces de encontrar la conexión graciosa con los chistes de los otros. ¿En simple? No les dan risa las bromas del resto.

 

¿Qué tal?, ¿conoces a un bromista incontrolable? Bueno, quizás sea hora de ir al neurólogo.

Fuente: El Mundo

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