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Jueves 13 de diciembre de 2018

La ciencia lo dice: Es más duro quedarse en casa con los niños que salir a trabajar a oficina

Los padres que se quedan en casa criando trabajan mucho más.

Muchas veces dicen que las madres que se quedan en casa cuidando a los hijos no trabajan, seguramente has escuchado esto más de alguna vez. Bueno, ahora fue un estudio el que comprobó que su labor es mucho más duro que trabajar por jornada completa en una oficina.

Si nos basamos en el sentido común, desde luego que es más duro. Es un trabajo que no tiene horario establecido. No hay días libres. No hay descansos. No hay licencias ni seguros de salud que permitan enfermarse. Pero claro, aun así era necesario hacer una investigación y ¡sorpresa! han deducido que efectivamente es más duro ser mamá o papá de tiempo completo que salir a trabajar.

Un estudio realizado por la marca de cuidado de la piel AVEENO Baby, en el que participaron 1.500 padres del Reino Unido, determinó que un 55% siente que quedarse en casa con el bebé es más difícil que regresar al trabajo de jornada completa. Afirmaron que tener un bebé es un trabajo más duro que el de oficina.

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Otros resultados que determinó el estudio fue que el 20% admitió que la maternidad y paternidad es una tarea demasiado compleja, mientras que un 48% reveló que la crianza ha sido un camino perfecto.

Quedarse en casa y renunciar a su vida laboral es una práctica mucho más común entre las mamás que los papás. Normalmente, las madres que deciden quedarse en casa a criar a sus hijos y ser 100% responsables de ellos durante todo el día, son consideradas "mantenidas" financieramente por sus parejas, dejan un gran vacío profesional en su currículums, muchas veces son vistas como "flojas" y son castigadas más tarde cuando quieren reinsertarse al mundo laboral porque sus hijos han crecido.

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Bueno, es hora de que se conozca el tremendo esfuerzo y dedicación de las mujeres que escogen postergar el desarrollo de su carrera para influenciar positivamente en el crecimiento de sus hijos, brindándoles seguridad, amor de tiempo completo y contención.

Debería ser, por lejos, el trabajo mejor pagado del mundo. Pero aunque no tenga recompensa económica, desde luego es el trabajo más reconfortante y con la recompensa emocional más grande de todas. No hay como el amor de la familia.

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