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Viernes 28 de julio de 2017

El método matemático para coquetear con la persona correcta

Porque encontrar la pareja potencialmente perfecta puede ser una cuestión de probabilidades.

Los científicos insisten en probar que el amor o el enamoramiento puede ser una cuestión matemática. Por ejemplo, está el caso del psicólogo Arthur Aron, profesor de la Universidad de Stony Brook de Nueva York, quien en 1997 elaboró un método con el que dos desconocidos podían llegar a relacionarse y conocerse a niveles muy íntimos en un tiempo récord. Se trataba de un cuestionario de 36 preguntas con el que, supuestamente, se puede llegar a conocer íntimamente a alguien, y eventualmente, terminar enamorado.

Otra profesional que se aventuró con las matemáticas de Cupido fue Hanna Fry, profesora de la University College London, quien en su libro Las matemáticas del amor (TED Original) reunió una serie de pautas aritméticas que, de seguirlas, permitirían que encontremos al consorte perfecto. Una de sus recomendaciones es abordar a alguien usando el algoritmo de emparejamiento de Gale-Shapley (1962), que consiste en atreverse, reservar y descartar. Dicho de otro modo, en que si estamos en una fiesta, ver cuáles son los candidatos que nos gustan, acercarnos a ellos, pero no quedarnos con alguno a la primera, sino reservar hasta el final la elección definitiva.

"Si uno empieza por la primera opción de la lista y luego va bajando, acabará siempre con la mejor persona posible que lo acepte. Si uno se queda de brazos cruzados y espera a que otros le dirijan la palabra, acabará con la opción menos mala que lo aborde. Sea cual sea el tipo de relación que uno busque, sale a cuenta tomar la iniciativa", escribe la científica.

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A uno que le fue mal calculando cel amor fue Peter Backus, actual profesor de economía en la Universidad de Manchester, quien en 2010 aplicó la ecuación de Drake (por la que se estima si hay otras vidas civilizadas en nuestra galaxia) para medir las posibilidades de encontrar su media naranja. Sus conclusiones no fueron muy optimistas: encontrar una mujer en su país era solo 100 veces mayor que hallar vida inteligente fuera del planeta Tierra.

Más allá de las sumas, restas y derivadas, hay una verdad que difícilmente se puede refutar: tener una relación de calidad, que se mantenga en el tiempo, no depende tanto de los números, sino de esfuerzo.

Una afirmación que también defiende otro matemático, José-Manuel Rey, profesor de la Universidad Complutense de Madrid e investigador asociado con la Universidad de Harvard. "Si lo que la pareja quiere es que su relación dure para siempre, entonces, es más importante el nivel de compromiso y de esfuerzo que el nivel de amor". Su sentencia es el resultado de su análisis 'A Mathematical Model of Sentimental Dynamics Accounting for Marital Dissolution', para descubrir (desde el punto de vista matemático) las causas que llevan a la ruptura de los matrimonios.

"El estudio desvelaba un mecanismo que compromete seriamente el éxito de una pareja en el escenario favorable del enamoramiento: el esfuerzo primero no es suficiente y se requiere un sobreesfuerzo para mantener el amor en un grado satisfactorio. Lo que vemos es que con los años, este tiende a no mantenerse y, como el amor, decae gradualmente", explica el profesor Rey. Una noticia poco esperanzadora que con los cálculos matemáticos en la mano deja un sabor amargo: "Tanto los datos como los modelos disponibles sugieren que lo más probable es que una 'bonita relación sentimental' se rompa", zanja el experto.

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Tags Estudios