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Jueves 22 de septiembre de 2022

"Ya no es cosa de que la música española tenga su lugar en el mundo, sino qué música española"

En Play conversamos con el artista barcelonés Carlos Sadness, que se presenta el miércoles 28 de septiembre en el Teatro Coliseo.

Carlos Sadness regresa a Chile en un momento en el que su relación con nuestro país es la mejor de su carrera. El cantante nacido en Barcelona, España, cuenta con Santiago como la cuarta ciudad que más lo escucha en plataformas digitales, un dato relevante de la atmósfera que se generará este miércoles 28 de septiembre en el Teatro Coliseo.

-¿Cómo estás sintiendo esta vuelta a Chile?

Desde finales de 2018 que no he podido ir, sobre todo por la pandemia que cortó un poco los planes de lo que estábamos trabajando en Latinoamérica, pero durante la pandemia ha pasado una cosa muy bonita con Santiago de Chile y Chile como tal, es que ha crecido muchísimo en escuchas y se ha convertido en la cuarta ciudad del mundo en la que más se me escucha. Así que este regreso es muy emocionante por eso, hemos crecido a pesar de la distancia.

-¿Tienes alguna explicación de por qué las escuchas y los fans han subido en nuestro país?

La verdad es que no, porque si me dijeras que he hecho una colaboración con un artista de Chile o que ha habido algo muy dirigido... Pero todo lo que hemos trabajado ha sido dirigido a todo el mundo, todas las acciones se hacen contando con todos los países. Es algo extraño y sin una explicación lógica. Y yo encantado de que en un lugar que está tan lejos de mi casa pueda viajar tan lejos y después de un viaje tan pesado encontrarme con gente que me va a recibir cantando las canciones es algo increíble.

-¿Podría ser que ante la explosión de artistas como Rosalía o C. Tangana el público busque qué más hay?

Siento que quizás sí se han juntado esos proyectos que salen de España y que tenemos este punto pop que funciona a nivel internacional, pero es raro porque aquí convivimos con algunos proyectos no tan grandes como Rosalía o C. Tangana pero sí más grandes que Sen Senra y yo, y sí que van a Latinoamérica y no encuentran público. Entonces, pienso que ya no es una cuestión solo de que de pronto la música española tenga su lugar en el mundo, sino qué música española tiene lugar. Hay música española que gusta afuera y música española que quizás es más para España pero es difícil saber un poco en qué se basa eso. Deben ser muchos factores, cosas más sutiles, muchas veces pienso que son las letras de las canciones, la personalidad que reflejan esas letras y si a veces es una personalidad con una idiosincrasia que se entiende solo en el España o latinoamericano o internacional, como se da en muchos casos. No pienso tanto en descifrarlo como en disfrutarlo.

-¿Cambió la pandemia del COVID-19 el sentido que tenía originalmente tu último disco "Tropical Jesus"?

Piensa que cuando hice este disco no sabíamos nada del COVID. Yo recuerdo uno de los últimos días en el estudio grabando, que alguien decía no sé qué, que el coronavirus, que está pasando en China y decíamos: 'Qué es eso, no va a llegar a España'. Acabamos el disco y no podíamos sacarlo porque la gente no podía salir a la calle. Fue un paradigma apocalíptico para la música. Yo tenía el disco acabado y quise sacarlo porque pensé que lo había proyectado para sacarlo ese verano y que acompañara el verano de la gente. Si me lo guardaba, todos iban a guardar los discos, y llegaría el momento en el que saldrían todos a la vez. Entonces estoy muy feliz de haberlo sacado en aquel momento porque siento que la gente está viviendo cosas nuevas, el verano de una manera nueva, la compañía de una manera nueva y está bueno que hubiese canciones nuevas que acompañaran esa manera de vivir. Es un disco que ha abrazado a la gente durante la pandemia y la gente lo ha querido mucho. Es mi disco con más escuchas con diferencia respecto a los anteriores y se ve un poco al momento en que salió, la gente requería música nueva.

-Necesitábamos nueva música entre tanta incertidumbre...

Lo noté mucho en los conciertos, conciertos con gente sentada con mascarilla y me los encontraba en la calle y me decían: 'Ha sido el mejor momento de mi vida'. En aquel momento, el cuerpo te pedía más que nunca el concierto aunque fuese con esas limitaciones. Ir a un sitio al aire libre por la noche, escuchar las canciones aunque fuese sentado, fue una experiencia que la gente vivió aunque solo hace seis meses habían ido a conciertos pero era como un renacer de la música en vivo muy emocionante.

-¿Cómo fue para ti el encierro?

En España sí pudo hacerse shows, si que hubo medio año en que no se hizo ninguno, pero luego sí con restricciones, entonces no fue tan duro porque fue un poco paulatino. No fue algo tan crítico. Es verdad que mucha gente no tenía trabajo porque los shows eran mucho más pequeños, pero poco a poco se fue recuperando toda esa parte musical. Para mí la pandemia no fue algo muy inspirador. Hay gente que dice que en pandemia hizo un disco, yo no hice nada en pandemia. No me resultó inspirador. Quizás a nivel personal sí hubo una evolución, me mudé de casa, hice muchas cosas personales pendientes.

Lo venía hablando antes en otra entrevista, el hecho de cómo ha cambiado la música en los últimos 10 años. Hace 10 años saqué mi primer disco, y la música ha cambiado más que nunca a una velocidad más rápida que nunca. La revolución de Spotify, la llegada del sonido urbano, esa sensación de que ahora las canciones se hacen para durar un mes o dos, no tienen esa pretensión de quedarse para siempre en nuestra vida, todo eso me afecta a mí como compositor porque consumo Bad Bunny, Rauw Alejandro y me gusta, no soy un purista que solo consuma música antigua en absoluto. Me encanta escuchar las cosas nuevas y las disfruto muchísimo porque siento que son consecuencia del momento que vivo, y eso es algo muy honesto, te guste o no te guste el género. Entonces, todo eso también me afecta a la hora de hacer canciones porque pienso: Quiero estar en el momento actual, no quiero ser una persona que viva en un tiempo atrás pero no quiero que el momento actual eclipse mi personalidad. Entonces, hay una lucha creativa en qué cosas de la actualidad siento capaces de llevar a mi lenguaje y cómo las hago convivir con mi propio universo. Toda esa parte evolutiva es parte de una madurez musical muy interesante en la que se aprende, la que si uno se siente con ganas de aprender te enriquece mucho.

-Esa lucha que nos cuentas, pienso que está muy bien representada en tus últimas canciones. Tiene mucho de urbano, mucho de pop y mucho de latinoamericano también...

Me alegro de que lo veas porque mi trabajo ha sido eso, escuchar música urbana, decir me gusta el sonido, qué de todo esto puedo llevarme a mi terreno. En Tropical Jesus trabajé todo eso, la producción, cómo suenan las baterías, las capas de sonido está hecho con el lenguaje urbano pero partiendo de un artista alternativo que le gusta tocar instrumentos y que le gusta, entonces, está un poco entre esos dos mundos, entre un disco de indie como Vampire Weekend pero a la vez con esa sonoridad urbana-latinoamericana. Hay que estar muy cerrado para que no te llegue.

-Quizás te preguntarías en el futuro: ¿Por qué no lo hice antes?

Cuando yo empezaba a hacer música alternativa me encontraba gente muy purista que lo que to hacía le parecía estar rompiendo el indie y el rock, y no quiero ser una de esas personas después de 10 años. Es lo divertido y el riesgo, pensar en sacar una canción y preguntarse si me van a matar. Todo eso es un proceso que sin ello no habría riesgo y no lo pasaría bien. Es un poco suicida.

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