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Viernes 19 de febrero de 2021

Britney, el derecho a ser persona: Revisa nuestro comentario del polémico documental

Britney, el derecho a ser persona: Revisa nuestro comentario del polémico documental

¿Por qué la vida ha sido tan injusta con Britney? Es imposible dejar de preguntarlo viendo el documental Framing Britney Spears, realizado por el New York Times y distribuido por la plataforma Hulu.

Se pasó la historia triste, que básicamente nos cuenta cómo una mujer adulta que fue la estrella más popular de su tiempo, es desde hace  años una ciudadana sin derechos ni autonomía, porque está judicialmente interdicta y no puede tomar por sí sola decisiones económicas, legales, laborales de salud. El que tiene esa atribución legal es su papá.

Es terrible ver cómo Britney pelea en la justicia para que Jamie Spears deje de ser su tutor responsable. También es penoso que la pelea sea por cambiar de tutor y no por dejar de estar interdicta. Pobre. No tenía nada, lo tuvo todo y ahora no se sabe bien ni lo que tiene.

¿Tiene la culpa el patriarcado? ¿Fue un juez que la juzgó por nacer? Según el documental, hubo una cuestión de género involucrada. Su ascenso ocurrió cuando las boy bands dominaban el mundo y a esos grupos de cabros chicos no los hostigaban los paparazzi, no le preguntaban por sus pololeos ni les criticaban el look demasiado sexy para  su  edad como lo hacían con ella. Lo más patético se da cuando los medios hablaban de su relación con Justin Timberlake. A él lo trataban como campeón y a ella como la suelta que además lo había pateado y engañado.

Pero también es cierto que otras artistas mujeres con una vida sentimental más nutrida y  un discurso sexual más crudo y provocador que el de Britney no han sufrido lo mismo. El mayor ejemplo es Madonna, aunque es deprimente que para que una mujer que trabaja ante el público no sea ninguneada, infantilizada o subestimada tenga que ser una obsesiva del poder y el control. Que la única vía segura de evacuación se limite a ser más masculina que los propios hombres. El mensaje sería que si no te conviertes en una bestia fálica estás condenada a que te pasen por encima. No es demasiado justo.

Britney colapsa, pierde los estribos, los hijos, el cabello y su autonomía legal porque no es la depredadora que muchas veces la sociedad busca como modelo de admiración femenina. Britney es la chica de un pueblo medio fome, medio huaso y medio pobre de Louisiana. Tal vez no tomó las mejores decisiones. Seguro que no tiene muchas aptitudes para llevar las riendas de sus negocios. Su amiga - asistente, que aparece como una de las principales entrevistadas del documental, tampoco parece una lumbrera. Está claro que no sabe o no tiene las herramientas para poner límites a los fans y los medios como sí lo saben hacer otras y otros en su posición. Por eso mismo colapsa, porque deja que la presión se acumule hasta que sólo le queda explotar. Y la que queda peor, hundida un piso más en la escala reputacional, es ella.

Para liberar a Britney como dice el hashtag que agarró un nuevo impulso por este documental, nuestro mundo debería asegurarle a cada cual el derecho a ser sólo una chica y no tener que pagar por ello. No. Sólo una chica no. Es más simple y tal vez más complejo que eso. Ser sólo una persona. ¿Por qué Britney no va a poder?

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