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Viernes 28 de agosto de 2020

Niña de 12 años tuvo que irse de su casa por el constante acoso de un vecino condenado por violación

"Está obsesionado con ella", contó la madre de la niña.

"Me da mucho miedo encontrar a mi hija muerta", contó Eliana Barrionuevo a Clarín, de Argentina. Este martes, tras veinte días de intentar que le tomaran la denuncia, mandó a "Sofía" (no es su nombre real), su hija de 12 años, a la casa de un familiar.

Resulta que el vecino de la casa de al lado, de 71 años, la acosa desde que fue beneficiado con prisión domiciliaria en el marco de la pandemia por coronavirus. El hombre, llamado Gregorio Evaristo Leiva, fue condenado en 2017 por abuso sexual agravado por violar a su propia hija, a quien dejó embarazada cuando tenía 14 años y luego la obligó a parir.

Cuando la joven lo denunció penalmente, el hombre permaneció un mes prófugo antes de que lo capturaran. Además, ya había sido denunciado por robo. Todo ocurrió en la localidad tucumana de Alderetes, Argentina.

La madre hizo la primera denuncia el 11 de agosto, pero no obtuvo la respuesta que esperaba. "Me mandaban de acá para allá", explica al medio trasandino.

Leiva "se obsesionó" con Sofía, cuenta. La llamaba a los gritos y la espiaba cada vez que salía al patio, la niña estaba encerrada en su propia casa y no podía dormir si no era en la misma habitación con ella. "Él esperaba siempre a que yo me fuera a trabajar, que yo salgo todo el día, para empezar a acosarla, algunas cosas que le decía son innombrables", detalló Barrionuevo.

"El martes, la volvió a acosar y me agoté. La mandé fuera de la casa y llame a los medios, solo ahí recibí respuesta y me llamaron a declarar", cuenta la mujer a Clarín

Sin duda su caso es uno de los tantos en el mundo que no reciben respuesta hasta que se hacen conocidos. Finalmente llegó una custodia para Sofía y al parecer pudo volver a su hogar.

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