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Jueves 29 de marzo de 2018

Según estudio, los patos de hule poseen peligrosas bacterias que pueden provocar infecciones

Los inocentes juguetes guardan más gérmenes de los que alguna vez pensaste.

Los mejores amigos de los niños a la hora de bañarse podrían convertirse en enemigos. Según un estudio, los famosos patitos de hule expuestos al agua sucia  tienen hongos y el 80% de todos los estos juguetes estudiados habían desarrollado gérmenes potencialmente patógenos.

Fueron investigadores suizos y estadounidenses quienes estudiaron a los patos de goma que flotan en los baños de nuestros pequeños, y a veces no tan pequeños niños.

Un comunicado titulado "Los patitos feos del baño", publicado el martes por el consejo federal suizo, detalla sus conclusiones: cualquier objeto de plástico sumergido en un líquido ya contaminado por nuestras abluciones se convierte en una verdadera bomba de bacterias y hongos.

 Un equipo de científicos del Instituto Eawag de Investigación sobre el Agua, de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich y de la universidad estadounidense de Illinois dejaron nueve patos de goma durante once semanas en agua limpia y otro grupo en "agua de baño usada con restos de jabón, suciedad, sudor y bacterias propias del cuerpo humano".

¿Resultados? Los patos expuestos al agua sucia tenían hongos y el 80% de todos los patos estudiados había desarrollado gérmenes potencialmente patógenos, especialmente legionella y otras bacterias muy resistentes.

Y ojo, que limpiarlos no será suficiente. El mayor problema proviene del interior del juguete. "Cuando el niño aprieta la barriga para hacer salir agua, no es extraño que el chorro tenga un color oscuro", subraya el estudio.

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"Esto puede reforzar sus defensas inmunitarias. En ese caso, es más bien positivo", dice muy seriamente el microbiólogo Frederik Hammes, de Eawag. Pero, subraya, "también puede provocar irritaciones de ojos y oídos o infecciones gastrointestinales más problemáticas".

Entonces ¿hay que renunciar a los patos en el baño o limpiarlos en profundidad tras cada utilización?, se preguntan los investigadores. O bien, como recomienda alguno en internet ¿tapar los orificios de los patitos para que no entre ni salga agua?

La solución que sugieren no es tan simple: endurecer la reglamentación sobre los polímeros utilizados en la fabricación de todos los juguetes destinados al baño.

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Tags Niños