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Jueves 19 de enero de 2017

Confirmado: el sedentarismo produce envejecimiento prematuro

Científicos estadounidenses aseguran haber hecho el primer estudio que cuantifica de manera objetiva la repercusión de la falta de actividad física en el envejecimiento.

Ok. Todos sabemos que la práctica de ejercicio es buena. Estudio tras estudio nos asegura que estar en activos y en buena forma física nos entrega una mejor salud y un bienestar general. Pero ahora esto se complejizo aún más para quienes no practican deportes generalmente porque un estudio llevado a cabo por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de California en San Diego, Estados Unidos, sumó una nueva evidencia a este grupo de bondades: las personas que permanecen muchas horas sentadas y no lo compensan con la práctica de ejercicio experimentan un envejecimiento celular acelerado.

Según explicó Aladdin Shadyab, el director de esta investigación publicada en la revista American Journal of Epidemiology, su hallazgo demuestra que las células envejecen de forma más rápida con un estilo de vida sedentario. "El resultado es que la edad cronológica no siempre coincide con la edad biológica", indicó. 

Todo estaría en los telómeros, regiones de ADN situadas en los extremos de los cromosomas. Ellos juegan un papel esencial en la estabilidad del material genético ya que ayudan a los cromosomas en el mantenimiento de la juventud de las células (y del organismo) y las protegen de la degradación. El problema es que con cada división celular –a medida que el cuerpo envejece–, los telómeros se acortan. 

Según los autores de este estudio por primera vez se indica que es esencial mantener el cuerpo físicamente activo para vivir más tiempo. "Según nuestros datos, este es el primer trabajo en el que se ha cuantificado de manera objetiva cómo la combinación entre el sedentarismo y el ejercicio pueden impactar sobre el biomarcador del envejecimiento", explicó Aladdin Shadyab.

El estudio fue llevado a cabo en 1.500 mujeres entre los 64 y los 95 años que debieron responder a distintos cuestionarios sobre su actividad física y portar un acelerómetro –un dispositivo para registrar sus movimientos– en sus caderas durante siete días consecutivos no sólo cuando caminaban, sino también cuando dormían.

 

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