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Viernes 31 de julio de 2020

Triste: Muere Buddy, el primer perro contagiado por coronavirus en Estados Unidos

Un mes después de presentar los primeros síntomas, una clínica veterinaria accedió a realizarle un test para detectar el virus.

Lamentablemente, Buddy, el primer perro en ser diagnosticado Covid-19 positivo en Estados Unidos, murió el pasado 11 de julio.

Se trataba de un pastor alemán que a pocos días de cumplir 7 años, recibió su resultado positivo al coronavirus por contacto estrecho con su dueño que también había contraído la enfermedad.

Según National Geographic, el perrito tenía una energía única, disfrutaba de los paseos y los juegos, además de correr por su jardín y jugar con su gran compañero Duke, un perrito de su misma raza pero con tan solo 10 meses de edad.

Fue a inicios de abril cuando Buddy empezó a mostrar los primeros síntomas asociados a la enfermedad. Según relata su dueño, Robert Mahoney, identificó inmediatamente que se trataba de coronavirus ya que él sabía perfectamente lo que se sentía tener esa enfermedad.

Mucosidad y decaimiento fueron las primeras muestras de coronavirus en Buddy. Pero no fue sino hasta un mes después, cuando al visitar a una tercera clínica veterinaria, que le dieron el resultado positivo al virus.

El can empezó a presentar problemas de respiración y pérdida de peso. Luego acudieron a otro centro veterinario en Staten Island (Nueva York), donde le realizaron un ultrasonido y rayos X a la mascota, arrojando un agrandamiento del bazo y del hígado.

Nuevamente le recetaron antibióticos y medicamentos para el corazón, pero aún dudaban que de Buddy hubiese contraído el COVID-19.

Fue en otra veterinaria, Bay Street Animal Hospital, donde finalmente el 15 de mayo le realizaron el examen de coronavirus al perro y a su compañero Duke. A comienzos de junio fue informado el resultado de este, donde recién se supo concretamente que estaba contagiado.

Sin embargo, aunque su resultado fuese positivo, y debido a la falta de conocimiento en la enfermedad en humanos (y sobre todo en animales), su caso se trató con total hermetismo. 

Lamentablemente Buddy continuó empeorando. Había sangre en su orina y ya a comienzos de julio le costaba caminar, lo que se tradujo en su temprana muerte hace algunas semanas atrás.

Dentro de los análisis realizados, se estima que Buddy también padecía de un linfoma. Aunque no se esclarece si es que este cáncer se formó a partir del coronavirus o si esta enfermedad se complicó y fue su causa de muerte tras contraer el COVID-19. Un triste final para un can contagiado del virus.

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