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Jueves 4 de julio de 2019

Personas asisten a un refugio para consolar a perritos asustados durante los fuegos artificiales

Fueron más de 100 personas las que cantaron, hablaron y acariciaron a los canes.

Mientras miles de personas en Estados Unidos miran los fuegos artificiales del 4 de julio, algunos habitantes de un pueblo de Arizona terminan en un lugar completamente distinto: un refugio de animales.

Los fuegos artificiales pueden hacer que nuestros amigos peludos se escondan debajo de la cama o incluso corran en las calles y se pierdan (muchos perros desaparecen en año nuevo por esta misma razón).

En cuanto a los perros de los refugios, solo pueden acurrucarse solos en sus jaulas hasta que terminen los fuegos artificiales. Pero un refugio tuvo una idea brillante para ayudar a estos animales sin hogar a relajarse durante las vacaciones.

El Departamento de Cuidado y Control de Animales del Condado de Maricopa tiene un programa llamado "Calming Companions", donde invitan al público a sus refugios para sentarse con los perros y los gatos. El ruido fuerte y constante de los fuegos artificiales pueden ser una experiencia terrible para los animales, y aún más en las condiciones de hacinamiento de un refugio.

El año pasado, más de 300 personas de la comunidad se presentaron en las dos ubicaciones del refugio en Phoenix, Arizona.

Ben Swan, director de desarrollo del refugio, dijo en un comunicado de prensa: "Fue increíble ver cómo respondió la comunidad. Realmente ayudó a difundir nuestro mensaje de que MCACC está aquí para ayudar".

José Santiago, oficial de información pública del refugio dijo el año pasado a The Dodo:

"Los refugios pueden ser un lugar muy estresante para los animales. Cuando agregas los ruidos fuertes de una explosión de fuegos artificiales, eso los hace aún más ansiosos. Nos preguntamos: ‘¿Qué podemos hacer para que esta noche sea lo más tranquila posible para ellos?'".

El año pasado estos maravillosos voluntarios llevaron sus propias sillas y mantas para sentarse mientras leían, tocaban música y entretenían a los perros. El personal de los refugios ofreció golosinas, juguetes y juegos que ayudaron a mantener a los perros y gatos ocupados, y el esfuerzo conjunto permitió una gran experiencia para todos los involucrados.

Los niños pequeños leyeron sus libros de cuentos favoritos a los perros, mientras que otras personas venían con guitarras y ukuleles para tocarles ¡Un maravilloso gesto de amor! Esperamos que este año se vuelva a repetir.

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