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Sábado 22 de junio de 2019

Conexión real: Si estás estresado, es probable que tu perro también lo esté

Un estudio señala que nuestros perros absorben nuestras emociones.

No cabe duda de que los perros entienden las emociones de sus humanos. De seguro has experimentado alguna vez ese alivio que significa ver a tu perro acompañarte en momentos de tristeza o sentir su felicidad cuando tú también intentas transmitirle emociones positivas. Es esta increíble conexión emocional la que confirmó un reciente estudio realizado por la Universidad de Linköping.

Sin embargo, esta relación funciona en ambos sentidos, algo que podría ser negativo para nuestras mascotas. Esto, porque la investigación asegura que los dueños que experimentan estrés y ansiedad crónica, a largo plazo, podrían estar transmitiéndoselo a sus perros. 

"Los perros son muy buenos para entender a los seres humanos", señala la zoóloga Lina Roth, quien lidera el estudio en la universidad sueca, y agrega que "definitivamente son mejores para entendernos, que nosotros para entenderlos".

La investigación titulada Long-term stress levels are synchronized in dogs and their owners, publicada en la revista Nature, implicó a 58 perros y sus respectivos dueños, entre los que se midió la concentración de cortisol en el cabello de 33 pastores de Shetland y 25 Border Collies, así como el de sus amos. Esto, con el fin de determinar sus niveles de estrés durante un año.

Lo que encontraron los especialistas fue que cuando los niveles de cortisol en los humanos fueron altos, estos también aumentaban en sus mascotas, especialmente en el caso de las hembras. A partir de esto, llegaron a la conclusión de que los niveles de estrés podrían haberse sincronizado en los perros y sus dueños.

Estos mismos niveles fueron observados indistintamente en verano como en invierno, lo que deja ald escubierto que las variaciones estacionales en los niveles de cortisol no afectaron en la sincronización del estrés que experimentaron las diferentes parejas de perros y humanos. 

Otro de los hallazgos del estudio es que, pese a que un humano puede transmitirle su estrés a su perro, no se encontraron pruebas de que los perros ansiosos pudieran convertir a sus dueños en nerviosos. “Al principio, me sorprendió bastante eso. Pero para el perro, el dueño es una gran parte de su vida cotidiana, pero el dueño tiene el resto de su vida ahí fuera", señaló Roth.

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