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Jueves 23 de septiembre de 2021

Madre e hija son acusadas de realizar un aumento de glúteos ilegal que causó la muerte de una joven de 26 años

Las mujeres aseguraban ser "expertas en procedimientos estéticos".

Una joven murió luego de someterse a un implante de glúteos, que fue realizado por dos mujeres que fingían ser doctoras.

Las responsables de la muerte de Karissa Rajpaul, de 26 años, fueron identificadas como Libby Adame y su hija, Alicia Galaz, quienes no tenían ningún tipo de entrenamiento o título médico.

El procedimiento fue realizado el 15 de octubre de 2019, pero las responsables de la muerte de la joven fueron arrestadas el 5 de agosto de este año, y actualmente enfrentar cargos de asesinato.

Un portavoz de la familia de Karissa reveló que "la víctima falleció poco después" del aumento de glúteos, y que su muerte fue catalogada como un homicidio por disfunción cardiopulmonar aguda y por inyecciones de silicona intramusculares e intravasculares.

La policía declaró esta semana que Adame y Galaz le realizaron tres procedimientos a Rajpaul, quien era una inmigrante de Sudáfrica, siendo el tercero el que la mató.

Según consignaron varios medios internacionales, estas "especialistas" ofrecían sus servicios en redes sociales y cobraran entre 3.500 y 4.000 dólares por sesión.

Uno de los detectives de la policía aseguró que estas dos mujeres usaban "inyecciones de silicona no controlada que se ponían por debajo del músculo para que el glúteo tuviera un aspecto natural, pero el problema es que, según la oficina del forense, en esa zona hay arterias importantes y es probable que al hacerlo se pueda romper una".

Tras el asesinato de la joven, que viajó a Los Ángeles para trabajar como actriz para adultos, madre e hija fueron arrestadas en agosto año, siendo acusadas de homicidio. Sin embargo, Adame fue liberada un día después tras pagar la fianza, mientras que Galaz salió dos días después.

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