Click acá para ir directamente al contenido

Jueves 6 de mayo de 2021

Madres famosas e infames de la historia de la literatura

En el Día de la Madre, aquí hay 7 madres famosas e infames de la literatura que se han convertido en íconos a lo largo de los años.

A menudo damos por sentadas a las mujeres por las que existimos. Sin embargo, sabemos que la mayoría de nosotros no podemos sobrevivir sin nuestras madres.

En el Día de la Madre, aquí hay 7 madres famosas e infames de la literatura que se han convertido en íconos a lo largo de los años.


Sra. Bennet, Orgullo y prejuicio de Jane Austen

Locuaz, materialista, irracional, grosera y, sin embargo, extrañamente simpática, la Sra. Bennet brinda a Orgullo y prejuicio muchos de sus momentos divertidos. A pesar de sus torpes maquinaciones para encaminar a sus hijas hacia el matrimonio, "¿Qué pasa mamá? ¿Por qué me sigues guiñando el ojo? ¿Qué voy a hacer? ''. De alguna manera, termina con tres hijas casadas de manera muy respetable.

Ana Karenina, Ana Karenina de León Tolstoi

Ana es madre y esposa de un alto funcionario ruso. Ella se enamora de Vronski, un apuesto militar, de quien queda embarazada. Esto ocasiona que ella desafíe las convenciones sociales de la época en Rusia. Con un final trágico, esta novela de Tolstoi es una de las mejores novelas psicológicas del siglo XIX y una crítica en contra de la aristocracia rusa de ese entonces.

Medea, Medea de Euripides

Medea se casa con Jason y juntos tienen dos adorables niños: Mermeros y Pheres. Todo parece ir bien, hasta que Jason contrae matrimonio con otra princesa, algo habitual entre la aristocracia griega. Medea, sin embargo, no se lo perdona, y a modo de venganza resuelve matar a sus propios hijos.

Marmee (Sra. March), Mujercitas de Louisa May Alcott

Como una caricatura en su perfección maternal, Marmee es madre de las niñas March, esposa de ministro-soldado, inteligente, modesta, trabajadora, de principios, caritativa, paciente y una feminista amable muy adelantada a su tiempo. Se asegura de que sus hijas estén bien educadas y puedan pensar por sí mismas, las anima a no casarse por dinero, a pesar de la pobreza de la familia, y las ayuda a aprender de sus errores. La sola idea de que Marmee sea un dulce demasiado enfermizo para ser agradable me hace sentir culpable.

Margaret White, Carrie de Stephen King

Durante años Margaret White se dedicó a torturar física y psicológicamente a su hija, Carrie, con el inconveniente de que la muchacha llega a desarrollar poderes sobrenaturales que, en cierta forma, vindican la idea de justicia en estado salvaje.

Úrsula Iguarán, Cien años de soledad de Gabriel García Márquez

Úrsula Iguarán es la perfecta descripción de un pariente nuestro: una madre, una abuela, una esposa o una tía. Ella encierra el vivo concepto de lo que es la madre latinoamericana con su incansable preocupación por la familia y desmedido amor. Úrsula no solo será aquella mujer de nervios inquebrantables que en ningún momento se le dio por cantar, sino es un personaje que, según palabras de García Márquez, es el eje principal de la historia de los Buendía.

Emma Bovary, Madame Bovary de Gustave Flaubert

La maternidad encarna otra decepción en la vida de Emma Bovary. A lo largo de la historia utiliza a su hija, Berthe, como justificación para sus transgresiones, hasta que finalmente su vanidad la lleva a abandonarla por completo. El destino de Bertha es peor que el de su madre, quien se suicida bebiendo una dosis letal de arsénico. De hecho, termina trabajando como esclava en una mina.

SEGUIR LEYENDO