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Jueves 25 de febrero de 2021

¿Es Meghan Markle una enemiga de la Corona Británica?: Repasamos el nuevo quiebre en la familia real

"No digo que Meghan Markle sea maravillosa ni que haya que amarla, ni siquiera que tenga que caer bien. Personalmente no tengo una opinión de ella, no me llama la atención, pero asumamos que tiene un buen matrimonio y un marido que la quiere, ¿por qué él querría que su mujer pasara por ese calvario?", se pregunta Rosario Grez.

Si se piensa en frío, es fácil entender por qué el Príncipe Harry y Meghan Markle decidieron alejarse de la familia real.

Los que crecimos en los 90 no nos olvidamos del niño colorín de ojos tristes que caminaba estoico tras el féretro de su madre, rodeado de su hermano, su papá, su tío y hombres marchando en uniforme, todo mientras el mundo lo observaba atentamente. Eso no puede haber sido fácil.

Recordemos además qué fue lo que llevó a ese drama: Diana Spencer fue perseguida por los paparazzi desde el día en que surgió el rumor de su relación con el príncipe heredero, Carlos de Inglaterra. Tenía 19 años y le era imposible caminar libremente en la calle o siquiera salir de su casa, algo que con los años perdió todo límite. Era una relación obsesiva, la prensa que la amaba se transformó en una amenaza y no sólo a su intimidad, sino también literalmente a su vida. Algo que se cumplió en agosto de 1997, cuando murió junto a su pareja -Dodi Al-Fayed- en un accidente de tránsito mientras era perseguida por un grupo de paparazzi en París.

Volvamos ahora al presente, o más precisamente, volvamos cinco años atrás. Harry por fin se enamora. Conocido como el hijo encantador pero no tan bien portado de los Príncipes de Gales, el sexto en la línea de sucesión del trono del Reino Unido cae rendido ante Meghan Markle tras una cita a ciegas: una actriz, no sólo relativamente conocida, sino además extranjera, divorciada y birracial. Imposible no tener un flashback y recordar la historia de su tío abuelo, Eduardo VIII, con Wallis Simpson, también estadounidense y divorciada, de quien él se enamoró perdidamente y abdicó sin dudar a la Corona del reino más poderoso del mundo. Wallis fue detestada y Eduardo, considerado un traidor. Algo que definitivamente nos suena en este momento.


Ni Eduardo ni Wallis ni Diana conocieron las redes sociales. Ok, su exposición era enorme para los medios de sus épocas -yo recuerdo ver a Lady Di en las noticias cuando era chica y también leer fascinada todo el glamour relacionado a la realeza en las revistas de papel couche-, pero distaba de lo que sucede actualmente.


Eduardo y Wallis habrán sido considerados parias por algunos, pero estaban juntos, enamorados y en un mundo de disfrute y vida social (y manteniendo privilegios, ya que su hermano, el Rey Jorge VI le dio el título de Duque de Windsor). Diana es llamada hasta el día de hoy la "Reina de Corazones", la "Rosa Inglesa", adorada incondicionalmente por un pueblo que cada vez mira con mayor suspicacia a la monarquía, y hasta su ex marido, el Príncipe Carlos, ha sido perdonado por sus súbditos hoy casado por la que fue la mujer más odiada de Inglaterra: Camilla Parker-Bowles, actual Condesa de Cornualles.

Pero lo de Meghan Markle nunca se había visto. Ella es la "culpable". Así de simple, con ese nivel de certeza internet se llenó de acusaciones luego de la decisión de los Duques de Sussex de alejarse de sus labores reales y vivir su vida como civiles. "Megxit", le llamaron al escándalo. Esta mujer, 'dominante, manipuladora y calculadora', había hipnotizado al príncipe favorito del país. Le llamaron 'la Yoko Ono de la realeza' y 'más negra que blanca', como si ambas afirmaciones fuesen una barbaridad.

Se dice que en 2019 Meghan Markle fue la persona más trolleada del planeta, no tenemos la certeza del número exacto, pero es absolutamente irrefutable que fue uno de los objetivos más atacados en internet, con violentos insultos racistas y una crueldad que sorprende incluso en el poco empático y agresivo mundo de las redes sociales, algo a lo que se sumaron medios de comunicación masivos, los que comenzaron a asediarla al momento de conocer su relación con Harry. Empezaron viéndola con agrado, pero poco a poco se encontraron excusas para transformarla en la persona menos querida no sólo de la monarquía, sino de Gran Bretaña, con un hostigamiento sin compasión.

No digo que Meghan Markle sea maravillosa ni que haya que amarla, ni siquiera que tenga que caer bien. Personalmente no tengo una opinión de ella, no me llama la atención, pero asumamos que tiene un buen matrimonio y un marido que la quiere, ¿por qué él querría que su mujer pasara por ese calvario? Además, no me sorprendería si Harry piensa diariamente en cómo el acoso de la prensa llevó a que a los 12 años fuese el niño colorín de ojos tristes que caminaba estoico tras el féretro de su madre, rodeado de su hermano, su papá, su tío y hombres marchando en uniforme, todo mientras el mundo lo observaba atentamente.

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Tags Realeza