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Jueves 1 de julio de 2021

La Columna de Ariel: Winter is NOT Coming

Cada año que pasa me pregunto más si el invierno no es una pura campaña de marketing para vender stocks chinos de ropa gruesa y calefactores eléctricos, una temporada de ventas corta, apenas más larga que el Día de la Madre.

Porque, sí, ya, hace frío. Pero un poco de seriedad, por favor. Los inviernos ya no son los de antes. ¿Han visto esas fotos antiguas de Santiago con la montaña como cubierta de un tremendo manto blanco? No es que se tratara de un registro de la belleza inédita de la cordillera alba. Las fotos eran sobre cualquier otra cosa. La montaña nevada estaba ahí, siempre. Todo el invierno. Era parte de la escenografía y no le prestábamos tanta atención. Ahora cae un centímetro de nieve y es la locura. Las redes sociales se inundan de artistas del lente embelesados con los matices, contrastes y purezas del blanco. No son ellos, son las cámaras y los procesadores de sus teléfonos, en realidad, pero no les digamos.

La cordillera de las cajas de fósforos no era un producto de la imaginación, sino un retrato realista. Eso existía. Y ni hablar de la lluvia. Llevamos como década y media de sequía. Para una generación que ya está en la adolescencia es habitual que durante el invierno caigan dos o tres gotas locas. El Santiago que han vivido se parece mucho más al Albuquerque de Breaking Bad. Yo creo, por ejemplo, que la moda de las suculentas y las cactáceas tiene que ver con la sequía. Son las plantas del cambio climático. Eficientes desde el punto de vista del consumo, las Tesla del paisajismo interior.

Y mientras acá vivimos un poco la fantasía del frío, en Canadá se están derritiendo con una ola de calor de temperaturas récord. Game of Thrones nos mintió. Winter Is Not Coming. Es curioso, porque para mí Game of Thrones siempre se trató del cambio climático. El Rey de la Noche, los White Walkers y sus huestes representaban esa amenaza que avanzaba inmutable y que prevalecería si los reinos no se unían y deponían sus enfrentamientos para hacerle frente. Luchar por el poder en Westeros no tenía sentido si no había Westeros.

Y eso es más o menos lo que nos pasa. No tiene tanto sentido discutir sobre cómo vivimos en el planeta si no vamos a tener planeta. Bueno, la verdad es que el planeta va a seguir y los que nos vamos a acabar seremos los humanos, pero se entiende. Entonces, es el momento de dejarse de tonteras. Necesitamos un acuerdo global a todo nivel. Si no, nada va a funcionar. Podrás seguir haciendo tu compost y todo bien. Pero vamos a seguir más o menos en las mismas, llenado la memoria del teléfono con cada pequeña lluvia y cada mísero milímetro de nieve caída en la montaña.

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