Click acá para ir directamente al contenido

Jueves 23 de septiembre de 2021

La columna de Ariel: El verdadero DETOX

Acá estamos, una semana después de las fiestas patrias, como todos los años, lamentando esos copetes de más y esas grasas innecesarias que nos zampamos en honor a la Patria.

Y ahora, todo a nuestro alrededor es sano, orgánico, verde, prensado, sin aditivos, antioxidante, diurético o keto, en el peor de los casos. Pasamos de la parrilla al mat, de la piscola a la isotónica, fantaseando con un recuperar un equilibrio que tal vez nunca tuvimos.

Porque si hubiésemos tenido equilibrios alguna vez, es obvio que no nos desbandaríamos en ciertas fechas. Al final, esta cuestión es igual que los uniformes escolares en marzo, los huevos de chocolate en abril y los regalos en diciembre. Responde más que nada a un ciclo de consumo.

Me parece que es mejor no darle tanto color y asumir que de vez en cuando se nos pasa la mano y que también de vez en cuando nos agarra el remordimiento y nos ponemos deportistas y saludables, para estar bien, para sentirnos bien y también por vanidad, para seguir intentando derrotar al tiempo con un cuerpo en mejor estado que el que deberíamos tener naturalmente. Es curioso cómo la búsqueda de lo natural tiene como fin vencer a la naturaleza, pero eso ya es otro tema. Lo escribiré en otro momento, de repente.

Pero bueno, lo que digo es que mejor nos relajemos con las toxinas en nuestro cuerpo. Que las regulemos sin alumbrarnos tanto y que de vez en cuando las asumamos sin culpa. Me preocupan mucho más otras toxinas, que no son sustancias que se ingieran a través del aparato digestivo, pero que circulan con mucha profusión en el mundo inmaterial de las redes sociales y de nuestra convivencia en sociedad.

Tenemos toxinas circulando como en hora punta cuando tratamos de procesar las diferencias de opinión o de valores, cuando no respetamos bien la noción de diversidad, cuando juzgamos el pasado con los criterios del presente, cuando creemos que las únicas respuestas válidas son las nuestras, cuando nos negamos a adoptar posturas y preferencias según la evidencia, cuando descalificamos en vez de argumentar, cuando somos impasibles ante el dolor de los demás, pero también cuando buscamos algún tipo de ganancia adoptando y exacerbando el rol de víctimas.

Cuando estas toxinas se ponen en marcha, se multiplican y diseminan a alta velocidad y en grandes volúmenes. De pronto, sin darnos cuenta, los músculos de nuestro sistema social se atrofian, la grasa se instala y constriñe la libertad de movimiento y agilidad de este organismo. Es más difícil llegar con oxígeno y nutrientes a algunos órganos, porque el corazón del sistema bombea con menos fuerza.

Para este problema es que sí necesitamos un detox. Prensar apios, kiwis y manzanas no nos va a servir.

SEGUIR LEYENDO
Tags Vida Sana