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Miércoles 25 de agosto de 2021

Sobrevivió a la bomba con la que se suicidaron sus padres, perdió sus dos piernas y hoy brilla en los Paralímpicos de Tokio 2020

La "niña milagro" representará a Estados Unidos en los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020.

Las historias de los atletas paralímpicos suelen tener profundos trasfondos. Ese es el caso de Haven Shepherd, la nadadora y corredora de pista vientamita-estadounidense, que debutará en sus primeros Juegos Paralímpicos esta semana.

La joven de 18 años tenía 14 meses cuando sus padres -quienes tenían una relación extramarital- se ataron una bomba al cuerpo en un intento de suicido familiar en Vietnam. La única sobreviviente fue la menor.

Sus padres tomaron la drástica decisión porque creían que si no podían estar juntos los tres, debían morir todos.

Tras el incidente, a Shepherd tuvieron que amputarle ambas piernas por debajo de las rodillas como consecuencias de las graves lesiones que sufrió por la explosión.

En una reciente entrevista con People, la destacada atleta, que representará a Estados Unidos en los Paralímpicos de Tokio 2020, reveló que no está enojada por sus padres por lo que hicieron.

"Es una vida que nunca viví; no la recuerdo", comenzó diciendo.

"Solo perdí las piernas, podría haber perdido la vida", reconoció, agregando que ha sido sumamente feliz durante toda su vida gracias a Shelly y Rob Shepherd, sus padres adoptivos de Missouri.

"Les estoy muy agradecida por haberme salvado. Mis padres me dieron el mundo", expresó la joven de 18 años. "Siempre he bromeado con mis hermanos diciendo que soy la niña milagro, que soy la favorita de mamá y papá", agregó entre risas.

Ese buen humor es lo que la ha hecho mucho más fuerte y decidida, ya que, según ella, "siempre hay que mirar lo positivo de la vida: sé que tuve una circunstancia muy mala, pero salí y tuve esa segunda oportunidad. He aceptado ser única y eso ha marcado la diferencia en mi vida. Acepta las cosas que no puedes cambiar y cambia las cosas que puedes".

En la actualidad, Haven Shepherd trabaja con fundaciones que educan a los niños sobre el deporte adaptado, asegurando que "solo quiero mostrar a la gente que las personas con discapacidad somos como los demás. Los deportistas paralímpicos son atletas de alto nivel que casualmente tienen algún tipo de discapacidad física".

Finalmente, la "niña milagro" sostuvo que en la piscina encuentra su momento de mayor libertad. "Recupero mi zen", reconoció la deportista, quien entrena ocho veces a la semana.

"Mis objetivos aquí (en Tokio) son ser yo misma y divertirme", dijo, añadiendo que "no voy a venir con grandes expectativas sobre mí misma, porque si te pones expectativas tan altas siempre te vas a decepcionar".

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