Click acá para ir directamente al contenido

Jueves 12 de agosto de 2021

Editorial: Tener o no tener hijos en tiempos de crisis climática

La columna de Ariel

La crisis medioambiental en que estamos es preocupante, aunque creo que el catastrofismo no aporta. Si se puede hacer algo para evitarla, hay que hacerlo con calma, conciencia y voluntad. A tontas y a locas, esto sólo podría empeorar. Pero para tratar de responder la pregunta del título, vamos a asumir que esta es una catástrofe y que el futuro es apocalíptico, que estamos empezando a vivir en la saga de Mad Max, en el futuro de Dark o en las páginas de esa novela de Cormac McCarthy que se llama La Carretera.

¿Para qué traer nuevos homo sapiens a ese mundo? El desastre ambiental empieza con escasez de lluvias en algunas partes y sobreabundancia en otras, con olas de calor, inundaciones, derretimiento de hielos y aumentos en el nivel del mar. Pero puede seguir con el derrumbe de las reglas que seguimos para poder convivir más o menos pacíficamente. Cuando se trata de sobrevivir, no necesitamos tribunales de justicia, instituciones representativas, autoridades electas. No necesitamos constituciones. Estamos de vuelta en la selva. Que se salve el que pueda. Matar o morir. La alternativa a ese apocalipsis del tercer milenio podría ser un gobierno global totalitario como no lo habíamos visto antes. Stalin y Hitler quedarían como aficionados.

Por compasión, deberíamos evitar la reproducción de la especie para que nadie corra el riesgo de sufrir bajo uno de estos dos escenarios. Además, aportar a que el planeta siga poblándose es una forma de agravar el problema. Aumentan las emisiones de gases de efecto invernadero y, si todo se derrumba, crece el número de individuos peleando por llevar nutrientes a su organismo.

Se dice harto que nuestra especie es un virus del planeta, que lo parasita para reproducirse y que, a partir de esa reproducción, lo ha venido destruyendo. No cacho nada de biología y con suerte distingo un carnívoro de un herbívoro, pero si eso es lo que hacen los virus, la analogía tiene sentido. Lo que también alcanzo a saber, eso sí, es que los virus tienen un único propósito: reproducirse. Y si somos el virus del planeta, también podríamos decir que estamos programados para reproducirnos.

Entonces, por más que hagamos votos por no volver a tener descendencia, sería inevitable que por aquí o por allá haya embarazos y alumbramientos. Pensemos de nuevo en esta situación de guerra por la sobrevivencia a la que nos llevaría el desastre climático y recordemos el papel siniestro que juegan las violaciones en las guerras. Tomemos en cuenta que puede haber también un impulso fuerte por aferrarse a la vida y prolongarla más allá de nuestro tiempo por medio de replicantes genéticos cultivados a la antigua usanza carnal.

Es difícil planificar un mundo sin descendencia humana. Prohibirla sería otro totalitarismo funesto. Reproducirnos como si nada pasara, sería irresponsable. Se supone que dejaríamos de tener guaguas para evitar la extinción, pero sin progenie nos extinguiríamos igual. Así que me parece que lo mejor en este caso es asumir que tener familia es uan decisión que hay que tomar con más cuidado que antes, pero no evitarla. Finalmente, las generaciones nuevas son las que más han trolleado por el desastre que hemos venido creando desde la revolución industrial. Así que los humanos cero kilómetros de más que serían tendrían una mayor conciencia respecto del medio ambiente. Y además, entre las personas venideras puede encontrarse la que sea lo suficientemente avispada y genial como para contribuir a arreglar este desmadre.

Lo resumo así: Preparémonos para lo peor y esperemos lo mejor.

SEGUIR LEYENDO
Tags Editorial