Click acá para ir directamente al contenido

Jueves 29 de diciembre de 2016

¿Uno realmente puede morir de pena?

La respuesta es sí y se llama "síndrome de corazón roto".

La reciente fallecimiento de la actriz Debbie Reynolds (84) un día después de la muerte de Carrie Fisher, su hija, parece responder de alguna manera la pregunta que le da el título a esta nota.

Todd Fisher, otro de sus hijos, dijo a CNN que solo unas horas antes ella le había dicho "la extraño mucho, quiero estar con Carrie".

Aunque la muerte fue inesperada y las causas aún no son esclarecidas lo cierto es que la mujer se descompensó mientras hacía los preparativos para el funeral de su hija. Allí se quejó de problemas respiratorios y fue llevada de urgencia a un hospital donde horas más tarde falleció.

Pero este caso nos hace pensar en el Síndrome del corazón roto donde la experiencia de perder a un ser querido puede ser tan estresante y dolorosa que otros miembros de la familia enferman, incluso llegando a la muerte.

"El síndrome del corazón roto –que es, de hecho, una cosa real- ocurre cuando alguien se encuentra con una noticia impactante, algo típicamente terrible, y hay una liberación masiva de hormonas del estrés al torrente sanguíneo, y el corazón es luego bombardeado con estas hormonas del estrés ", explicó a CNN Matthew Lorber, psiquiatra del Hospital Lenox Hill, en Nueva York.

"Ciertamente, podría ser la noticia de un ser querido que muere, que es de donde viene el nombre de 'síndrome de corazón roto'. Podría ser la noticia de un divorcio. Puede ser el saber que tu jefe te viene a despedir y cualquier cosa cause un estrés intenso ", señaló.

Aunque no necesariamente se trata de noticias malas. Incluso podría desarrollarse frente a un estímulo bueno de que te enteras de manera repentina y chocante.

"Cualquier cosa que cause un shock o un sobresalto puede causar el síndrome del corazón roto", dijo.

SEGUIR LEYENDO