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Jueves 13 de enero de 2022

Columna de Ariel: Vocaciones

Las vacaciones también son temporada de vocaciones, de resultados, postulaciones y matrículas, pero ¿qué es una vocación? No quiero dar la lata con una definición de la RAE ni con un falso alarde de erudición sobre la etimología del término, pero notarán que la palabra voz está metida ahí, igual que en “vocal” o “vocalista”. Por eso me parece que la asociamos a un llamado. Algo a lo que vale la pena dedicar tu vida de repente se da cuenta de que existes, revisa tu currículum, concluye que eres la persona indicada y te llama.

Pamplinas.

Pensar que eso del llamado es real implica que las vocaciones existen aparte de las personas y de repente surge una magia que produce el swipe right, como en Tinder, y hay match. La vocación eligió a una nueva persona nacida para ella. ¿Y si Steve Jobs hubiese nacido en el medioevo su vocación de visionario tecnológico lo habría llamado?

Como dijo el Padre Hurtado, “contexto, señor, contexto”. Recordemos que todo es contextual y depende de las circunstancias que nos rodean. La vocación de la biología marina no va a tener mucho que hacer en países como Suiza, Bolivia o Afganistán, que no tienen salida al mar.

A veces creemos que las vocaciones tienen esta fuerza incontrarrestable y que Einstein tuvo que ser físico, que Tiane Endler tuvo que ser arquera o que Tere Paneque tuvo que ser astrónoma. Pero es porque armamos los relatos en retrospectiva. A partir de un presente, ensamblamos imágenes del pasado que tienen sentido y dirección. Pero la vida está compuesta por flechas que se pueden disparar a cada momento a varias partes. Como de todos los movimientos posibles uno sólo es el que se produce, las otras opciones desaparecen de nuestra consideración. Y a medida que pasa el tiempo, cuando las opciones y el azar se refuerzan entre sí, emergen trayectorias que lucen más consistencia, pero que no tuvieron por qué ser así.

Así que no hay un destino mágico que nos espera o que podemos dejar sin atender si no logramos distinguirlo. La idea de la vocación tiene harto de religioso y así se refieren en la Iglesia Católica a las personas que aspiran a ser curas o monjas. Son “vocaciones”. Están en la lista VIP del cielo y otros religiosos son expertos en encontrarlas. Uno de ellos era Fernando Karadima.

Pienso en esto cuando la gente recién salida de cuarto medio, Dios se apiade de ella, tiene que enfrentarse a elegir esto de qué hacer con su vida. Es una elección falsa. Con la vida hay que hacer una sola cosa: vivirla. Elegir una carrera no tiene nada que ver. Te puede hacer miserable o te puede hacer feliz. Hay gente que odia su pega y sin embargo la tolera, porque le permite financiar cosas que le gustan. Hay gente que ama su trabajo y tiene una vida personal miserable. Hay gente exitosa que sufre y gente fracasada que es feliz.

Al final, el camino que recorres no tiene nada que ver con la vocación, porque no hay nadie esperándote al final. Me parece que lo haces tú, con la influencia de tus circunstancias, tomando decisiones que a veces aciertan y a veces fallan. Y para eso no hay puntaje, NEM, ránking ni ponderación.

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