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Jueves 2 de junio de 2022

Columna de Ariel: Deportistas trans ¿Amigas con ventaja?

La nadadora trans Lia Thomas ha barrido de un tiempo a esta parte en varias competencias universitarias de Estados Unidos. Su caso ha desatado discusiones y reclamos inlcuso de padres de estudiantes de universidades norteamericanas por lo que consideran condiciones injustas de competencia para las deportistas cis.

Son aguas turbulentas las de estos días en el dominio de los deportes y la diversidad de género. Cuando las condiciones de nacimiento pueden ser cambiadas a lo largo de la vida, la principal distinción que se aplicado en las competencias deportivas, la que divide a hombres y mujeres, se disipa progresivamente. Legisladores conservadores en Estados Unidos ya encendieron las alarmas y están pasando leyes estatales que impiden a deportistas trans competir de acuerdo a su género de destino.

¿Tiene algún sentido esta discusión? La encuentro compleja. Es cierto que en una categoría femenina puede haber ventajas residuales del cuerpo masculino presente en una atleta trans. Pero tampoco es descartable que existan genotipos más cercanos al masculino en deportistas cis. Recuerden el caso de la corredora sudafricana Caster Semenya, constantemente hostilizada por sus rasgos más lejanos al estereotipo de lo femenino y odiosamente cuestionada respecto de su género.

Igual, voy a caer en la patudez de aventurar una respuesta, aunque nadie me haya echado ficha. Distintos deportes en Estados Unidos, como la propia natación, regulan la participación de personas trans con reglas que velan por una competencia pareja. Algo así como las categorías del box, que, aunque siguen separadas por género, están divididas en rangos de peso, para que así un ropero tipo Floyd Mayweather no pelee con un chico tipo Martín Vargas.

Podríamos aplicar esos criterios a todos los deportes. Pero eso crea una nueva complicación. ¿Cómo sería el fútbol si los equipos se agruparan por medidas anatómicas? Tendríamos equipos con puros jugadores de la talla de Gerad Piqué, por un lado y, por otro, a puros Maradona. La pelota es un ejemplo de que las ventajas anatómicas no siempre son literales.

Propongo entonces que cada deporte fije sus estándares. Habrá competencias individuales donde las ventajas anatómicas serán relevantes y tendrán que tomarse en cuenta. En competencias por equipo, el fenotipo podrá no ser determinante. Lo que creo que va a pasar en algunas décadas, es que el género va a dejar de ser un criterio de separación en el deporte. Tal vez aquí se cumpla primero la utopía de un mundo sin hombre ni mujeres, solo personas.

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