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Jueves 21 de julio de 2022

Columna de Ariel: Tuición Animal

¿Las mascotas son de las personas, son de la familia o son de la casa? Me pregunté esto cuando leí la noticia de que, a principios de julio, un juzgado civil chileno determinó por primera vez que una pareja separada tendría que compartir la tuición y los gastos de las mascotas que dependieron de ella.

La defensa del ex marido, que fue el que demandó a su ex por la tuición de dos cachupines, tuvo que usar herramientas viejas para un problema nuevo. Pese a la ley de tenencia responsable de mascotas, para la ley civil, ellas siguen siendo bienes muebles, o sea, cosas. Legalmente, no procedía el mismo camino que se sigue en disputas por la tuición de los hijos ni la causa sería vista por un tribunal de familia.

Al final, aplicando la noción de compartir un bien adquirido en común por personas que ya no están vinculadas de la misma manera que en el momento de la compra de ese bien, el demandante obtuvo el derecho a pasar con sus mascotas períodos de tres meses alternados con su ex. También ayudó que la jueza que vio la causa tomara en consideración el bienestar de los canes en disputa.

A veces, lo único que tiene una pareja, más allá de las propiedades materiales, son las mascotas. A veces, las mascotas son un motor relevante de la vida familiar. Una alteración en su mundo cotidiano no las afecta solo a ellas, sino que, a su vez, cuando se ven afectadas, impactan de vuelta en el sistema familiar. Así que sí, lo que pasa con las mascotas luego de una separación es un asunto serio.

Una de las razones por las que yo prefiero no tener mascotas es esa. Me parece que es un compromiso que no se puede tomar a la ligera y que requiere saber si vamos a ser lo suficientemente responsables, si vamos a tener el suficiente criterio, si vamos a ser capaces de crear rutinas estimulantes para ellas y de proveerles todos los cuidados necesarios. Yo no quiero decir que no pueda, pero me parece un esfuerzo tremendo y lo responsable es no embarcarse en él sin la seguridad de estar a la altura.

Llevada a la pareja, este requisito es mayor todavía. Lo que va a pasar con las mascotas tiene que estar claro en caso de separación. La legislación actual, como las concibe sólo como propiedad, puede quedar en un vacío cuando las mascotas son adoptadas o fueron un regalo. Por ahora, tiene que ser un arreglo honorable y lo más explícito posible. Nada garantiza que esos acuerdos se honren luego, al fragor de una ruptura en malos términos, pero es mejor tenerlos.

¿Y que pasa con el lugar donde viven las mascotas? Aquí planteo la pregunta a veterinarios y etólogos, porque no sé si es bueno, malo o neutro, estar moviéndolas de hogar cada cierto tiempo. Por cierto, no creo que una tuición compartida se justifique si una de las personas de la pareja separada no tiene las condiciones materiales para recibirlas y cuidarlas bien. ¿Tendría que haber un derecho a visita, entonces?

Vivir en pareja hoy es lidiar con estas preguntas y plantearse estos y varios otros problemas, aunque todavía no se produzcan. El amor tal vez sea la droga cuyo efecto nos hace olvidar que hay que hacerse cargo de toda esa pega.

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