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Martes 7 de diciembre de 2021

Columna de Ariel: ¿Adiós a los machos?

Una gran noticia reciente va a cambiar quizás la forma en que concebimos la vida, la familia y la reproducción. No me refiero al matrimonio igualitario, que en todo caso sí que es la tremenda noticia, sino que al nacimiento de dos polluelos de Cóndor de California del programa de conservación del Zoológico de San Diego. Lo especial de esto no es que se trate de una especie en extinción, sino que los “condoritos” fueron procreados por dos hembras. Ningún macho fue necesario.

La partenogénesis, que es s como se conoce a la reproducción biológica sin machos, puede pasar a veces en algunas aves, sobre todo cuando las hembras no tienen acceso a reproductores del sexo contrario, pero acá se trató de dos hembras que sí tenían machos para aparearse y de hecho habían tenido ya varias camadas de polluelos con el método habitual

¿Eligieron las “condoritas” prescindir de los machos? La respuesta a esta pregunta aterra a la mitad de la población humana del planeta. Saliéndonos del mundo de los cóndores, es cierto que encontramos que los hombres son cada vez más opcionales. Cada vez más mujeres deciden tener descendencia solas o en pareja con otra mujer. Es de suponer que seguirá creciendo la lista de países que dejan adoptar a parejas del mismo género. La inseminación artificial hace incluso que tener sexo sea un requisito para la reproducción de la especie.

El aporte reproductivo de los hombres hoy se reduce en el fondo a un puro gameto con suerte que logra llegar a un óvulo. Y si dos hembras de cóndor pudieron incluso prescindir del pirigüín portador del cromosoma masculino, tal vez llegará el momento en que esto sea científicamente replicable entre mujeres.

¿Habrá sido el pene un error de diseño de la evolución o de Dios? Quién sabe. Pero sí está claro que hoy se encamina a su obsolescencia reproductiva. Claro, lo que sí pasa es que los genitales y, todo el cuerpo, en realidad, ahora son herramientas de placer que se pueden separar de la función de apareo. Las oraciones que le pedían a la Virgen “tú que concebiste sin pecar, ayúdanos a pecar sin concebir” fueron escuchadas.

Pero incluso para pecar los hombres ya no son tan necesarios. Imaginen un futuro en que las hembras humanas pueden aparearse entre ellas y que el código genético de sus guaguas se pueda modificar para que no sean hombres. O que el género de los recién nacidos se pueda manipular y predecir con exactitud de tal forma que pueda haber granjas o cultivos de hombres para las nostálgicas de la copulación heterosexual, algo así como el equivalente carnal a los nostálgicos del vinilo.

Veo a la bisnieta de Japi Jane vendiendo hombres como juguetes sexuales. ¿Parece una distopía? ¿Mucha ciencia ficción? Es lo que yo creo que habría dicho alguien hace 40 años si le hubieran dicho que habría un día en que la Iglesia ya casi no tendría poder sobre las personas, que las parejas homosexuales se podrían casar y tener hijos y que veríamos películas y todo tipo de programas en el teléfono. Para adelante, todos los cambios parecen descabellados. Hacia atrás, tienen todo el sentido.

Veo también a Lastesis cambiando el texto de su performance: “el obsoleto eres tú”.

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