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Martes 11 de abril de 2017

Ser madre después de los 35 también tiene sus beneficios

A pesar de los posibles riesgos, un nuevo informe determinó los beneficios de una gestación madura.

Como sabes, la maternidad tardía es una tendencia mundial en alza.

Cada vez son más las mujeres que por razones laborales o simplemente por la postergación de una etapa, deciden tener hijos luego de los 40 años. Desde un punto de vista biológico, los mejores años en términos de fertilidad coinciden con aquellos que dedicamos al progreso profesional.

A partir de los 35 la curva de fertilidad decae drásticamente y aumentan los riesgos para la mamá y el hijo. Eso sabíamos hasta ahora. Un reciente estudio publicado en International Journal of Epidemiology, tomó como evidencia los resultados de tres investigaciones llevadas a cabo en Gran Bretaña, entre 1958, 1970, 2000 y 2002, donde participaron 10 mil niños.

Se comparó la edad de las embarazadas frente a la capacidad cognitiva de los niños una vez cumplidos los 10 años. El resultado es súper interesante: los hijos de madres que dieron a luz entre los 35 y 39 poseían puntuaciones cognitivas más pobres que las de madres con menos años.

Pero, sometidos al mismo procedimiento de evaluación una década más tarde, las conclusiones se invirtieron. Los niños de madres de 35 a 39 años demostraron una mejor evolución cognitiva que los de las gestantes 'jóvenes'.

Al parecer, la explicación está estrechamente relacionada con las características sociales y económicas de las mamás, porque las características de las madres mayores han cambiado drásticamente con el tiempo.

En las publicaciones previas las mujeres que tenían hijos post 30 años "tenían más probabilidades de tener embarazos múltiples, y posiblemente más pobres, mientras que en el estudio posterior -en 2002 – tenían más probabilidades de ser educadas, y vivir socioeconómicamente mejor. A su vez, las madres mayores de hoy son más conscientes de la crianza, su salud física y se sienten emocionalmente más maduras para emprender la tarea, y resultaron ser menos propensas a fumar y más propensas a amamantar, en comparación con las madres más jóvenes".

Todo un cambio de paradigmas que seguramente se podrá comprender mejor en el futuro.

Fuente: Infobae

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