Click acá para ir directamente al contenido

Martes 19 de diciembre de 2017

5 cosas que me hubiera encantado saber antes de ser mamá

Hace poco tiempo viví el nacimiento de mi primera hija, luego de un embarazo que calificaría como maravilloso; sin molestias, sin contratiempos médicos. Eso es para mí tener suerte.
Pese a eso, hay una serie de cambios físicos que se van haciendo más evidentes con el paso de las semanas y otros emocionales que es cuando nuestras hormonas dicen "¡presente!". Te empiezas a acostumbrar a recibir miradas simpáticas y empáticas en la calle, de personas a las que les despiertas ternura con tu panza y otras cercanas que de algún modo, se quieren sumar a tu proceso por medio de datos, tips y consejos.

Aun así, y muy agradecida de esas muchas palabras sabias que recibí, hay varias cosas que no sabía y que podrían haber hecho aún más plena la experiencia del embarazo.

¿Quieres saberlas? Si estás iniciando el camino de la maternidad, te recomiendo seguir leyendo:

1. Cambios, cambios, cambios... ¡Nadie me dijo que serían tantos!

Imagen foto_00000001

Por obviedad sabía que uno de los cambios más abruptos que se vive durante el embarazo es el crecimiento casi incerto de la panza. Mucho más que eso no sospechaba que pasaba; ni que los primeros meses se puede andar más somnolienta que nunca, que la espalda se ensancha no solo un poco, sino un buen poco, que hay ciertas comidas que te dan una acidez sin precedentes, y que puedes llorar una tanda de comerciales completa si uno de ellos intenta tocar tu corazoncito. Cambias toda y eso es bueno saberlo de antemano.

2. Nunca sentí más sed que en mis noches de embarazo (y más ganas de hacer pipí).

Imagen foto_00000002

Tu cuerpo ya no solo trabaja para mantenerte viva a ti. Trabaja para mantenerte viva a ti y a esa mini persona que crece y crece gracias al agua y a los alimentos que le vas proporcionando. Así, a medida que vas teniendo más necesidad de agua, tu vejiga cada vez más apretada, se manifiesta por las noches con unas ganas de ir a hacer pipí, que te pueden venir sin exagerar unas 7 veces.

3. Si nada te lo impide, puedes seguir realizando deportes

Imagen foto_00000004

Si tú y tu guagua están en buenas condiciones, realizar actividad deportiva durante el embarazo es lo mejor que hay, porque además de mantenerte en forma, puedes trabajar ciertas zonas que con el aumento de peso natural puedes ver resentidas. Hoy en día hay alternativas para regodearse y es bueno fortalecerse así.

4. Elegir con tiempo al o la pediatra que controlará a tu retoño

 Imagen foto_00000005

Nunca está de más recordar que el ítem pediatra es bueno resolverlo antes del nacimiento de tu guagua, ya que una vez que inicias el trabajo de parto, tu atención se vuelca casi en un 100% a conocer al o la nueva integrante de la familia.

5. Puedes planificar tu parto, hacer peticiones y apostar porque sea humanizado

Imagen foto_00000006

Si todo va funcionando como relojito en tu embarazo, es tiempo de que pienses en cómo sería tu parto ideal y lo plasmes en el papel, en un plan de parto. En éste, con previo conocimiento de las opciones a las que tienes oportunidad de acceder, puedes plantearle a tu equipo médico tus anhelos y expectativas acerca del tan esperado momento en que podrás conocer a tu guagua.

Eso sí, previo a la elaboración de un plan de parto, está conocer en detalle los tipos de parto que existen y cómo te puedes preparar para vivir el que más te acomode. Por ejemplo, si tu intención es vivir un parto natural, lo más humanizado posible, debes saber que "implica seguir los tiempos naturales y que el personal médico está en una posición expectante y no activa", asegura el doctor Felipe González Leiva, ginecólogo obstetra de Clínica Las Condes.

El siguiente video grafica a la perfección de qué va un parto natural:

Otro factor importante de un parto menos intervenido, es el apoyo y participación del padre, lo que contribuye al éxito del nacimiento espontáneo y el bienestar materno-fetal, agrega el profesional.

También, existe la opción de parto vaginal, en el que todos los esfuerzos están puestos en que el feto tenga una salida expedita por la vagina y por último, encontramos la cesárea, que en corto, es una cirugía abdominal que se realiza para extraer al feto cuando el parto vaginal representa algún riesgo para la madre o para la guagua, o cuando definitivamente no es posible que nazca por esa vía. En algunas oportunidades se debe practicar, aunque ya se haya comenzado el trabajo de parto vaginal.

Si quieres que este procesos sea inolvidable y que se ajuste a tus necesidades y expectativas, aclara hoy mismo todas tus dudas con el equipo gineco – obstetra de Clínica Las Condes, entrando AQUÍ.

 

SEGUIR LEYENDO