Buenas noticias: Ser olvidadizo te hace más listo y ayuda a tomar mejores decisiones

25/10/2018

Buenas noticias: Ser olvidadizo te hace más listo y ayuda a tomar mejores decisiones

No todo es tan malo.

Muchas veces el olvido no es bien visto. No acordarse de donde pusimos las llaves o no recordar una fecha importante de cumpleaños tampoco. Pero como dice Blake Richards, un investigador de la Universidad de Toronto, "tendemos a idealizar a una persona que puede machacarnos en un juego de cultura popular, pero lo interesante de la memoria no es ser capaz de recordar detalles como quien ganó la Copa Stanley en 1972". O recordar si quiera qué es la Copa Stanley, añado.

"La clave de la memoria es hacer que las personas puedan tomar decisiones inteligentes dadas determinadas circunstancias". Y para eso, olvidarse de las cosas sin importancia puede ser fundamental.

Richards, junto a su compañero Paul Frankland acaban de publicar un pequeño estudio en el que concluyen que en realidad, los olvidos son algo así como un mecanismo de seguridad del cerebro para evitar la sobrecarga de información.

"Es importante que el cerebro se olvide de detalles irrelevantes y que se centre en ayuda a tomar decisiones en el mundo real", explicaba Richards. Es decir, que la memoria no es una grabadora de la realidad, sino que su función es, sencillamente, ayudarnos a tomar buenas (e inteligentes) decisiones en el futuro.

En su trabajo, Richards y Frankland aseguran que olvidar nos permite adaptarnos mejor a nuevas situaciones sin arrastrar cargas (e información innecesaria) del pasado.

Además, olvidar puede ser un proceso que nos ayude a abstraer y generalizar el aprendizaje sin tener que atender a la casuística de cada momento pasado (algo que sería un infierno computacional).

El mejor ejemplo de esto es una obra de ficción: un cuento de Borges llamado Funes el memorioso. Ireneo Funes tenía una memoria prodigiosa, tan prodigiosa que podía recordar cada hoja de cada árbol que había visto. La consecuencia directa es que estaba en sobrecarga continua y ni siquiera podía dormir. ¿Qué tal? Ser olvidadizo no es tan malo.

 

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